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El
conocido teólogo, escritor y conferenciante
John Stott, que conoció el Evangelio
por el ministerio de la Unión Bíblica,
señala tres aspectos importantes
de este movimiento: sus principios teológicos,
sus principios estratégicos y su
sensibilidad cultural.
En
cuanto a esta última dice: "Muchas
otras misiones victorianas similares rehusaron
cambiar y con el tiempo se fosilizaron en
su utilidad y perecieron, como lo sintetiza
la muy conocida frase, el 'movimiento' se
convirtió en 'monumento'. Pero no
ocurrió esto con la Unión
Bíblica que en cambio, es un movimiento
mundial que alcanza a jóvenes de
todas las esferas sociales y desarrolla
un programa muy variado, respondiendo así
a las necesidades contemporáneas
de cada cultura, con métodos educacionales
modernos".
John
Stott concluye diciendo: "Mientras
la Unión Bíblica se mantenga
profundamente enraizada en las Escrituras
y sea sensible a las necesidades de un mundo
que cambia constantemente, tiene un gran
futuro en las manos de Dios".
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