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En
1996 se renovó el plan de lectura
bíblica de la Unión Bíblica,
y su implantación se produjo en 1998.
Características
fundamentales. El nuevo plan ofrece
una manera más fácil y más
equilibrada de enfocar la lectura bíblica
que cumple con el objetivo de leer toda
la Biblia, dadas las posibilidades limitadas
de muchos de nuestros lectores por no disponer
de demasiado tiempo.
Se trata de un ciclo de 8 años en
los cuales el texto bíblico se divide
en cuatro categorías: A, B, C, D.
Pretende proporcionar lecturas más
cortas sin saltar pasajes a excepción
de las genealogías, listas de nombres
y textos parecidos.
Los
textos A se leen dos veces cada 8
años. Incluyen todo el Nuevo Testamento
y pasajes clave del Antiguo Testamento.
Los
textos B y C. El resto de pasajes,
a excepción de las genealogías,
listas de nombres y textos parecidos,
están incluidos en estas dos categorías.
Los textos C, son los que repiten temas
como por ejemplo los discursos de Job
o los de los profetas respecto a las naciones.
Los
textos D son las genealogías,
listas de nombres y textos parecidos.
Cada
año en equilibrio. Cada año
se medita uno de los evangelios, teniendo
en cuenta las diversas fiestas cristianas.
Los primeros cinco libros de la Biblia se
ordenan en el plan con el fin de buscar
un equilibrio entre la narrativa y la ley.
Por ejemplo, leemos Génesis 1-11
y Deuteronomio 1-17 durante el primer año
y la totalidad de Génesis se lee
a lo largo de tres años. Los libros
proféticos se tratan de la misma
manera. Los Salmos se leen cada domingo.
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